Dra. María José Naranjo Díaz    Dra. Soledad Sáenz Guirado    Dra. Ana Almodóvar

958 535 585
C/Neptuno 10, Bajo Granada
icde@icde.es

Dermatoscopia

La dermatoscopia es una técnica no invasiva (apoyando únicamente una lente sobre la piel y usando un tipo de luz especial) con la que conseguimos, aportar información sobre las características de un lunar, distinta a la obtenida con la visualización directa con el ojo. La dermatoscopia consigue hacer transparente la capa más superficial de la piel, la córnea, y ver “el interior” del lunar; es capaz de distinguir tumores cutáneos de otras lesiones benignas como queratosis seborreicas o angiomas. En ocasiones el diagnóstico clínico puede ser difícil pero con la ayuda de la dermatoscopia la fiabilidad diagnóstica es mucho mayor.

El melanoma es un tumor maligno que se localiza en la piel y más raramente en otros órganos. Puede desarrollarse sobre un lunar previo o bien sobre piel sana. Habitualmente son oscuros. Aparecen como consecuencia de una transformación maligna de las células encargadas de producir el pigmento de la piel: los melanocitos. La dermatoscopia nos permite detectar estos cambios más sutiles que se producen cuando un lunar está cambiando o cuando aparece un melanoma sobre la piel sana.

Es importante la consulta y revisión periódica con el dermatólogo en pacientes con muchos lunares o pacientes que, aunque no tengan muchos, hayan notado cambios en alguno de ellos. Por eso, es fundamental en la detección precoz del melanoma la autoexploración de la piel, un procedimiento fácil de llevar a la práctica El diagnóstico temprano de este tumor es crucial ya que cuanto antes se extirpe mejor es el pronóstico. Si se detecta tardíamente el melanoma puede haber pasado ya a la circulación y haberse implantado en otros órganos (hecho conocido como metástasis).

Existen unas recomendaciones básicas de gran utilidad, recogidas en la regla ABCD, que pueden ayudar a detectar una posible transformación de un lunar hacia un melanoma. Hay muchos lunares que tienen alguna de estas características sin que esto implique que nos encontramos ante un melanoma:

  • A. «Asimetría del lunar» Los lunares suelen ser redondeados y simétricos, mientras que los melanomas suelen ser asimétricos.
  • B. «Bordes irregulares» lunares tienen, a diferencia del melanoma, los bordes regulares.
  • C. «Coloración» Suele ser homogénea en los lunares mientras que en los melanomas suelen observarse diferentes colores y tonalidades.
  • D. «Diámetro de los lunares» No suelen rebasar los 6mm, mientras que los melanomas suelen tener un tamaño mayor.
  • E. «Evolución» Es importante tener en cuenta los cambios que sufren los lunares y sobre todo en cuánto tiempo se producen esos cambios.