Tratamiento
Combate la flacidez y recupera la firmeza de tu rostro y cuerpo con la tecnología no invasiva que estimula tu propio colágeno para un efecto lifting natural.
La radiofrecuencia es una tecnología estética avanzada que utiliza ondas electromagnéticas para generar un calentamiento profundo y controlado en las capas internas de la piel (dermis). Este aumento de temperatura provoca dos reacciones clave: la contracción inmediata de las fibras de colágeno existentes, logrando un efecto tensor instantáneo, y la estimulación de los fibroblastos para producir colágeno nuevo (neocolagenesis) a medio plazo, combatiendo la flacidez desde el interior.
En ICDE empleamos radiofrecuencia médica de alta potencia, mucho más efectiva que los dispositivos domésticos o de centros no sanitarios. Es el tratamiento ideal para pacientes que notan pérdida de definición en el óvalo facial, caída de pómulos o flacidez corporal (brazos, abdomen) y desean tensar la piel sin pasar por quirófano. Al ser un procedimiento seguro, indoloro y sin recuperación, permite redefinir la silueta y rejuvenecer el rostro de forma progresiva y natural.
Beneficios
Es el estándar de oro para recuperar la elasticidad perdida. Sus ventajas incluyen:
La flacidez es una gran preocupación y la radiofrecuencia su mejor aliada no invasiva.
No. Es un tratamiento indoloro y relajante. Sentirás un calor intenso pero agradable en la zona tratada. Si el calor molesta, el especialista ajusta la intensidad al momento.
Depende del grado de flacidez. Para un tratamiento de choque facial solemos recomendar entre 4 y 6 sesiones (una a la semana o cada 15 días). Después, basta con sesiones de mantenimiento cada pocos meses.
El colágeno nuevo que generas es tuyo, pero el envejecimiento continúa. Con un buen mantenimiento, los resultados de una piel más firme pueden mantenerse durante un año o más.
Ayuda. Aunque su foco es la flacidez (piel floja), al mejorar la estructura de la dermis y el drenaje linfático por calor, mejora visiblemente el aspecto de la piel de naranja.
Es ideal empezar a partir de los 35-40 años, cuando la producción natural de colágeno empieza a caer, para prevenir el descolgamiento antes de que sea severo.