Tratamiento
Detén la infección y corta la cadena de contagio con un tratamiento médico rápido que cura las lesiones y devuelve la salud a la piel de tu hijo.
Impétigo
El impétigo es una infección bacteriana superficial de la piel, muy frecuente en la infancia, causada habitualmente por estafilococos o estreptococos. Se reconoce fácilmente por la aparición de lesiones, en ocasiones ampollas, que se rompen, supuran y forman unas características costras amarillentas (color miel) alrededor de la nariz y la boca. Es una afección altamente contagiosa por contacto directo, extendiéndose con gran facilidad por el propio cuerpo del niño mediante el rascado (autoinoculación) o transmitiéndose a otros niños y familiares.
En ICDE, actuamos con la rapidez necesaria para frenar el brote y evitar complicaciones. Nuestro abordaje médico combina el diagnóstico inmediato con la prescripción precisa de antibióticos (tópicos u orales, según la extensión) y pautas estrictas de higiene. El objetivo es secar las lesiones en tiempo récord para detener la transmisión, aliviar el picor y permitir que el niño retome su vida escolar lo antes posible sin riesgo para sus compañeros.
Beneficios
Aunque es una infección común, requiere manejo médico para evitar que se profundice o se cronifique. Los beneficios incluyen:
La alta contagiosidad del impétigo genera muchas dudas prácticas en el día a día familiar.
Generalmente, el niño deja de ser contagioso tras 24 o 48 horas de tratamiento antibiótico efectivo y cuando las lesiones ya están secas. Hasta ese momento, debe quedarse en casa.
Las bacterias suelen entrar por pequeñas roturas de la piel, como picaduras de insectos, rasguños o cortes, o por contacto directo con otro niño infectado o toallas contaminadas.
El impétigo es superficial y no suele dejar cicatriz. Sin embargo, si el niño se rasca mucho y se arranca las costras, puede provocar heridas más profundas que sí dejen marca.
Debes lavar la ropa de cama, toallas y pijamas del niño por separado y con agua caliente (a 60ºC) para asegurar la eliminación de la bacteria. Es fundamental no compartir toallas durante el brote.
Sí, aunque es más raro porque la piel del adulto es más resistente, es posible el contagio si hay contacto estrecho. Se deben extremar las precauciones de higiene de manos tras las curas.